viernes, 16 de diciembre de 2016

Silencios

Tu voz de niña enamorada
y tus palabras de mujer sabia
me acompañan
y me hacen sonreir de felicidad
aunque me ausente.

No estoy solo en el camino
por el que imaginariamente
te muestro el verde de las agujas de los pinos
y el rojo anaranjado de los madroños
o esa roca pulida por el tiempo y las lluvias
en la que podemos sentarnos a descansar.

Tu voz y tus palabras van conmigo
y siento que me indican ya que vuelva pronto,
que tienen más cosas que decirme,
más consejos que darme,
más preguntas sobre mis ensueños,
más propuestas de vida compartida,
más amor para expresar.

Espérame en la fuente del recodo.
Aliviaremos la sed
y nos besaremos con los labios mojados.
Compartiremos, entonces, abrazados,
silencios de infinita pasión.


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