jueves, 22 de junio de 2017

Poesías incompletas

Querida amiga:
Tu carta y tu poema son hermosos
aunque se acomoden en un desconsuelo.
No debes quedarte en ese descansillo.
Sube otro escalón. O bájalo.
Sal. Encontrarás argumentos diferentes
para escribir nuevas cartas y, tal vez,
otras admirables poesías incompletas.

Si no te sientes con fuerzas
o precisas renovar tu inspiración sin amargura,
pasa de largo de tu amante, 
de tu falso amante.
No le mires. Piensa en ti. 
Cuéntate qué sientes ante el espejo.

Conviene que comprendas, después,
lo qué son las pasiones sin oxígeno:
intensas y fugaces.

Tu poema está incompleto ahora
pues obedece a una pasión insatisfecha.
No trates de acabarlo.
Quizá más adelante
convertirás el odio en mero desencanto 
y ya no necesites terminarlo.

La vida es una sucesión de poesías inconclusas.
Vivir, al igual que escribir, 
consiste en acercarse al final sin encontrarlo.
Tu vida merece enaltecerse con nuevas
y bellas poesías incompletas.
Se paciente. Las escribirás.

miércoles, 14 de junio de 2017

Los mirones

Los mirones miran tanto
porque quisieran saber
si esas cosas que hacen otros
ellos las pueden hacer.


Y así la pasan mirando
y oyendo sin comprender.
A veces imitan gestos
por tener buen parecer.

Si lloran, lloran sin pena
y no les duele el porqué.  
Si ríen, su falsa risa
zumba con ordinariez

Sus abrazos son muy breves,
pues de cerca no se ve.
Sus besos son siempre leves,
dados para quedar bien.

Su vida de basurillas
acaso podrá cambiar
si un día les muerde un perro
y se ponen a rabiar.


domingo, 11 de junio de 2017

Petita lluna vermella


  

Encara la lluna
tremola allà dalt.

La lluna és petita
quan despunta el sol
i per fer-se veure
es posa vermella
i és el seu rubor
un signe d'amor.

Gràcies, lluna meva,
ara em crida el dia
i els verds de la vida
que neixen als camps.

A la nit, però,
seràs el meu mant.
De la teva plata
faré plata nova
sota el teu esguard.

Pots marxar tranquil·la,
que jo no t'oblido,
sé que no t'amagues,
que estàs descansant.

Per tota la vida,
com la nit primera,
seré el teu amant.

Jordi Rueda

miércoles, 7 de junio de 2017

Vestida con luz de luna

Desnuda sales al jardín

para vestirte con luz de luna,

Tras la pasión, quietud.

 

Al fondo, empero,

tremolan las hojas del sauce.
Tu piel se eriza otra vez.

martes, 6 de junio de 2017

Mis ojos se ocultan

Mis ojos se ocultan
bajo mis párpados cerrados
para verte cuando no estás.

Me escondo en tu belleza
para no echarte de menos.

miércoles, 31 de mayo de 2017

La soledad del perro

Hay un perro triste en el vecindario,
Un perro que gime.
Tal vez le asusta la soledad en la noche.
Tal vez tiene hambre.
Otros perros, a lo lejos,
le contestan con ladridos desganados.
No sienten su pena.
.
El perro del vecindario vuelve a gemir.
No es capaz de ladrar bajo las nubes sombrías.
Está muy solo

La soledad del perro me conmueve.
La mía empieza a dolerme.
Hay noches en que uno no quiere estar solo,
no quiere ser un perro triste
como ese que gime y gime
porque la única cosa que le importa en el mundo:
su dueño, no está.

Pero no te hagas ilusiones. No te echo de menos.
Tu ausencia es una bendición.
Aunque es cierto que me hace falta algo, alguien…
alguien que no eres tú.

Ahora podría acariciar la cabeza del perro del vecino
para aliviar su desazón, para que no gimiera,
para hacerle entender que no está solo en el mundo.
Así, yo también dejaría de sentir esa inesperada soledad,
la soledad del perro.

lunes, 29 de mayo de 2017

Concebiré un piropo cada día

Mujer encantadora y presumida,

capaz de sonreír durante horas
tan solo por lucir tus blancos dientes
tan bien alineados…

Mujer encantadora y presumida
que puedes dar mil vueltas
para mostrar tus largas piernas
y la exacta proporción de tu figura

Mujer encantadora que te encantas
cuando digo que tú eres un regalo de los cielos:
concebiré para ti un piropo cada día
pues quiero ver brillar en tu sonrisa mis palabras
y sentir que tu belleza y vanidad son mías.

Así, también, calmaré mi propia vanidad
todos los días

lunes, 22 de mayo de 2017

Los aburridos

Miran, pero no ven
Oyen, pero no comprenden
Hablan, pero no dicen
Abrazan, pero no aman
Duermen, pero no sueñan
Trabajan, pero no producen 
Cantan, pero no emocionan
Besan, pero no saborean la miel de los labios que besan
Viven, pero no lo saben.


Jordi Rueda

jueves, 18 de mayo de 2017

L'única mar?

Hi ha una barca buida

surant a la deriva
en una mar esquitxada pels blancs i grisos
de milers de petits núvols
de núvols gairebé tristos
que naveguen per l'aire
a la recerca de la seva dissolució
en aigua.

Els ramats de núvols se sostenen també en una deriva.

I nosaltres?
Nosaltres som ara una barca que descansa a la deriva
perquè la mar que acull núvols quasi tristos
i deixa que surin les barques buides
és també la nostra mar

L'única mar?

miércoles, 10 de mayo de 2017

La única duda que no tengo

Cuando la verdad te decepciona,

cosa esta que acontece con frecuencia,
asoma divertida la mentira
que asalta fácilmente tu conciencia.

Tomarla y recrearla siempre excita.
La puedes vestir o desvestir
tal como quieras
o dejarla con déshabillé,
bien atractiva.

Pero si te entusiasmas
y te acuestas con ella
buscando amor y fama,
lo más fácil es que caigas de la cama.
Y el suelo casi siempre es duro.

La duda en cambio es una gran señora
que te envuelve en la sensualidad del gris
con elegancia
y te despierta siempre delicadas fantasías.
Yo amo a la duda.

La duda es fiel a tu cabeza.
Desnuda tus verdades
y envuelve a las mentiras en sofismas
para hacerlas algo más encantadoras,
excitando sin cesar el pensamiento.

Nunca te caes.
Con la duda siempre flotas.
Es generosa en proponer paseos
y si te lleva al huerto
es que trata de mostrarte 
las aristas cortantes de lo cierto.

Amo a la duda.
Siento por ella un amor que me enamora.
Si la deseo, suaviza los hervores de mi mente.
Es capaz de prender la luz tras un mal sueño
o de abrigarme cuando siento frío intenso.

La duda me entusiasma y me relaja.
Me pone en el camino de ser dueño
de todo cuanto pienso.
La duda nunca falla.

Yo sé que mi amor por ella es interesado,
pero ambos somos leales compañeros.
Incluso cuando estoy enamorado 
de muy obvias verdades
o de esbeltas mentiras seductoras,
la duda está también conmigo
y yo cuento con ella en esos líos
de duplas y de tríos.

Amo a la duda,
esa es la única duda que no tengo.

domingo, 7 de mayo de 2017

¿Recuerdas, querida, aquellas tardes de verano?
Las pasábamos juntos, nos mirábamos a los ojos, de cerca o a media distancia.
Tomábamos té caliente para combatir el calor...
Después nos echábamos en la cama y nos abrazábamos hasta sudar el té.
Otras veces templábamos o nos recostábamos el uno en el otro. Cambiábamos las posturas… era muy agradable.

No he vivido momentos más dulces en toda mi vida como los que compartí contigo en aquellas tardes de verano del 96 en que mi cabeza descansaba a ratos sobre la almohadita velluda de tu pubis. Suave.
Pero ha pasado el tiempo y ahora ya no es lo mismo. Te afeitas… y tu pubis pincha.

Jordi Rueda (Abril de 2015)

martes, 2 de mayo de 2017

domingo, 30 de abril de 2017

Eras espuma


Eras espuma
Estaba entre brumas
cuando te vi.

Eras de plata
Eras mar y cielo
Eras agua y luz
Y tu luz amiga
se adueñó de mí

Fue solo un instante
pero eras espuma
de plata y de luz
salí de la bruma
y me entregué a ti.

Fue solo un instante
pero aquel instante 
nunca tendrá fin

Jordi Rueda

miércoles, 26 de abril de 2017

Llovía en Châteauneuf-du-Pape

Aquella tarde en Châteauneuf-du-Pape

llovía.

Aquella tarde de invierno 
no había cielo sobre el aire gris
pero tus manos se acoplaron a las mías
y la ilusión centelleó en tus ojos.

El vino felizmente compartido
avivó los recuerdos
y los recuerdos despertaron los ensueños. 

Un vino espeso 
un verano, 
nos espesaba la sangre
y la lluvia resbalaba
por el tiempo

La nostalgia entrecerró tus ojos
y los míos,
pero la lluvia del invierno no es como la lluvia del verano.
El gris sucede al gris... 
y no hay remedio.

Aquella tarde de invierno
nos dimos algunos besos,
besos de sabor espeso
como el vino de otro tiempo.

Llovía en Châteauneuf-du-Pape
aquella tarde de invierno.


Jordi Rueda

martes, 25 de abril de 2017

Som aigua?

L'aigua rellisca per la vela de plàstic transparent del bar
a on prenem cafè i parlem,
ve dels núvols i va a l'empedrat que la filtra
cap a una fondària invisible.
Tu i jo també som aigua.

sábado, 8 de abril de 2017

Tristeza y felicidad

Sin un poco de tristeza de vez en cuando es imposible entender la felicidad.
Las personas que nunca están tristes jamás serán verdaderamente felices.

La tristeza
http://jordirueda.blogspot.com.es/2015/04/la-tristeza.html

viernes, 7 de abril de 2017

¿Qué es la mentira?

¿La mentira es un error o es un intento de corregir una realidad que no gusta?
--Sí fuera así, sería una creación.
--No. Es un error. Aunque seduzca.

miércoles, 5 de abril de 2017

Odiecito

A veces, aunque no apetezca, conviene hace un esfuerzo para odiar a personas que que se hacen acreedores de ello con sus modales o actitudes o hechos.
No hay que defraudar en todo a los pobrecitos malvados. Aportan contraste.

martes, 4 de abril de 2017

Mamíferos felices

Junto a la fuente de los colibríes
caricias de viento
caricias de agua
manos que acarician..

Los colibríes se bañan y juegan
tus vellos se alzan
mis vellos se enhiestan.

Tu espalda, mis dedos
tu pecho que roza mi pecho
pezón con pezón.

Tu boca
tu boca acaricia mi boca.
Tus ojos
tus lágrimas miman mis pómulos.
Agua sigilosa. Concordia.

Caricias junto a la fuente de los colibríes.
Mamíferos felices.

lunes, 3 de abril de 2017

Al aire

Se irisan los cielos.
Los colores nos acarician.
La brisa nos invita a estar con ella,
nos cobija.
Sigamos fuera, al aire,
al aire amable de la inquieta primavera.

sábado, 1 de abril de 2017

Prefiero la noche

La noche no espera, avanza.

El vacío consume mis entrañas sin dolor.

Es inútil la ausencia que no sientes.

No hay nada dentro de mí

La noche no espera.

Quieto estoy. Sé que nada puede acontecerme.

La noche avanza, pero yo, inmóvil,

debería imaginar, pintar colores,

delirar, manchar lo oscuro,

amasar los volúmenes de las sombras.

Retratar mi inexistencia, dibujarla,

vislumbrarla en las paredes caídas del dolor,

recuperar el dolor

como si nada hubiera desaparecido.

 

La noche no espera, avanza,

y uno no sabe si volverá a ver algo más que sombras…

La luz tampoco espera, dicen,

pero yo ahora prefiero la noche. No quiero ver nada.

Escarcha

Amanece. Escarcha.
En sus escamas de hielo brilla un resto de luna.


Mis sueños, antes, danzaban en el aire oscuro. 

La noche agradece siempre los juegos invisibles de la imaginación.

Pero ahora... luz.






miércoles, 29 de marzo de 2017

A su debido tiempo

Soñadora, delgada, inquieta, inteligente. 
Gestos seguros, cadenciosos,
cuerpo atrevido. cálido, impaciente.
Siempre hay algo que está por llegar,
decías.
No hace falta atraparlo antes de hora,
decía yo.
En la vida hay muchas cosas
que solo estimamos si llegan a su debido tiempo,
coincidimos.
Éramos jóvenes y combatíamos nuestra perplejidad
con el ejercicio de un agradable día a día,
de trabajo y placer.
Aquella noche, en el pequeño restaurante japonés
del Soho londinense
hablamos de comida portuguesa
Fueron los portugueses
quienes introdujeron la tempura en el Japón.
Pedimos vinho verde entonces,  sushi de atún rojo
y sushi de erizo de mar.
Seguimos conversando,
bebiendo, comiendo, rozándonos,
mirándonos,
mirándonos hasta que tu mirada se iba lejos,
lejos,
volviéndonos a mirar cuando regresaba de lejos…
Fue después del segundo trago de sake,
al final de la cena,
cuando empezaste a hablarme de la muerte.
de cómo te imaginabas tu propia muerte:
entrando en el mar lentamente, desnudándote,
y bebiendo sake caliente.
Te imaginé entonces, ya desnuda,
con su cuerpo delicado y armonioso
penetrando sin pausa en unas aguas oscuras.
Y me imaginé como espectador
pero también como tu acompañante,
como un amigo que te da la mano.
Aunque yo no quería morir todavía.
Y puestos a hacerlo así preferiría.
te advertí,
que experimentáramos la muerte
en el Mediterráneo,
más templado que los mares británicos.
No hiciste ningún caso a mis palabras.
Seguramente querías, en tu ensueño,
morir sola.
Y si con una mano tenías que ir quitándote la ropa
y en la otra sostenías la taza de sake,
no había posibilidad de tomar la mía.
La muerte es individual.
Y salvo en casos de sufrimiento extremo
no conviene anticiparla.
Uno muere solo, porque el que te da la mano,
por lo general, se queda.
Tú te vas. Yo no.
No sé hasta dónde te hubiera acompañado.
Seguramente hasta que la penumbra
me arrebatara tu figura de la vista.
Me sonreíste.
Querías morir sola pero agradecías
mi solidaridad.
En el agua
tu cuerpo junto al mío se mantendría caliente
por poco tiempo,
no como en aquel momento,
sentados a la mesa del restaurante,
Casi pegados tu muslo y mi muslo
y mi brazo tocando tu brazo de piel tersa, blanca, dulce,
mirando ambos al frente como si hubiera un mar.
Bebiendo sake
-More hot sake, please.
Hay cosas que hay que dejar que lleguen a su debido tiempo,
repetíamos.
Como siempre hay tantas cosas que están por llegar
no hace falta esforzarse en atraparlas enseguida al verlas.
Tomamos más sake.
Tus facciones, vueltas hacia mi, se apaciguaron.
Tu mirada se llenó de ternura.
Yo sonreí otra vez.
Acabábamos de aplazar la muerte por una buena temporada.

A su debido tiempo llegará.

sábado, 25 de marzo de 2017

Palomitas de maíz

Tuve una amante, novia, esposa,
que gustaba de ir al cine a comer palomitas.
Casi nunca me imponía la película a ver,
pero sí las palomitas, que hacía crujir
entre sus hermosos dientes
que lucía al girarse hacía mí
sonriéndome, no sé si por cariño
o para exhibir el placer que le causaba 
verme obligado a aceptar esas cositas suyas.
Era una muchacha esbelta y bella
que cuidaba su figura y, para ello,
su alimentación:
poca sal y poco azúcar.
Pero en el cine se sentía precisada
de tener en el regazo un envase de palomitas
y a veces, al lado, una bebida de soda.
Le daba lo mismo que acabáramos de salir
de un restaurante.
Nada más entrar al recinto del cine
se iba a la barra en que expendían las golosinas
y pedía palomitas,
--Deme el tamaño grande.
Y se giraba hacia mí.
--Son cinco euros, churri. ¿Tú no quieres?
--No, acabamos de comer.

También tuve otra novia
que pedía palomitas en el cine
y a veces la merienda y todo.
Pero ella, además, escogía las películas
y le gustaban las de acción
y gozaba viéndolas en esos cines de butacas anchísimas
para repantigarse o hasta sentarse en posición de loto.
Ahí, con los filmes de sonora acción
(la secuela de ‘Matrix’ la vimos cuatro veces,
aunque yo nunca acabé de entenderla)
apenas se escuchaba el crujir de las palomitas
y he de reconocer que yo también comía,
porque íbamos a la segunda sesión,
esa que echan a la hora del aperitivo vespertino.

Creo que lo de las palomitas es un vicio,
a veces divertido, como hacerlas en casa en la sartén.
Y en el cine, cuando las películas son incoherentes,
ayudan a pasar el rato. Con esa sal, 
a la salida apetece más tomarse una copa de cava.

El otro día fui al cine con una amiga que me dijo
Vamos al Comedia, nos cae cerca
y allí no hay palomitas,
no tendremos que soportar crujidos ni sorbetones
y podremos escuchar mejor la película.
Me pareció estupenda la propuesta de mi amiga encantadora.
Fuimos y disfrutamos de la película.
Había poca gente y era respetuosa, con los móviles mudos,
como debe ser.

Lo malo fue que al día siguiente leímos que ese cine
cerrará a fin de año.

Los tiempos cambian, es natural, 
pero alguien en esta ciudad debería elaborar
una lista de cines donde no se comieran
demasiadas palomitas.
Tendré que seguir recurriendo a mi adorable amiga.
Cuando salimos del cine el otro día
también nos fuimos a tomar una copa de cava
que nos supo muy bien,
mejor que si hubiéramos masticado palomitas.