martes, 28 de febrero de 2017

En la noche serena

Bajo un cielo de estrellas
en un minúsculo claro del bosque
se ven dos figuras humanas
y se adivina un beso.

Siempre son cálidos
los besos entre sombras.

lunes, 27 de febrero de 2017

Vestida de luna

Desnuda sales al jardín

para vestirte con luz de luna,

Tras la pasión, quietud.

 

Al fondo, empero,

tremolan las hojas del sauce.
Tu piel se eriza otra vez.

domingo, 26 de febrero de 2017

Ens hem prohibit...

 Ens hem prohibit prohibir-nos beure de l'ampolla prohibida. 
Fem un glop, per començar a desobeir.  
 Després ens prohibirem prohibir-nos el nostre bes prohibit.

martes, 21 de febrero de 2017

Cenizas

Vuelves a mí.
Vuelvo a ti.
Aun quedan brasas de aquel fuego que prendimos.
Cuidado. No solo calientan,
si las tocas, queman.

Podríamos aventarlas y echar leña.
Las llamas son hermosas, 
fascinantes.

Pero el fuego impetuoso es, a la postre,
el creador de las cenizas.
Si nos quemamos
entregaremos las nuestras al viento.

Disfrutemos un poco más
de contemplar el fuego.

domingo, 19 de febrero de 2017

Buscando caminos

Las raíces de mi pensamiento
están ocultas,
como las de árbol,
aunque sin estar sujetas a la tierra.

Mi razón y mi inconsciente
están siempre.arriba y abajo,
buscando caminos.

La vida bulle

En las aguas oscuras
del estanque de azulejos agrietados, viejos,
han nacido estos días muchos pececillos casi blancos
que nadan sin cesar, inquietos, 
explorando.
La vida bulle.                             
                   ¿Vienes a verla?

sábado, 18 de febrero de 2017

Ella no quiere coser

A mi compañera se le han caído dos botones de la blusa
y ella no cose nunca. Creo que sabe hacerlo,
aunque dice que prefiere comprar otra prenda
a perder el tiempo cosiendo botones.
Pero esa blusa se la regalé yo.
--No la tires, por favor.
--Sabes que no me gusta coser.
--Ya los coseré yo.
Aprovecharé para repasar también
el de la cintura de mi pantalón beige,
el que compramos en las rebajas pasadas,
me va un poco justo y temo que salte…
--Te has engordado, ya te lo decía yo.
--Sí, me he engordado. Mientras coso puedes preparar la cena
o llamar otra vez al telesushi,
aunque ya sabes que no me gusta mucho el pescado crudo,
ni el arroz…
pero antes, por favor,
enhebra las dos agujas que voy utilizar…
mira bien los colores,
los carretes están en el cajón de abajo,
el de sastre, ja ja.
Mis ojos están muy cansados de tanto mirar pantallas.
Todo parece un poco borroso.
No me gustan las pantallas,
ni esos videojuegos que te divierten tanto.
Por cierto, si no hay hilo beige, con uno marrón me apaño.
No me gusta la pantalla del ordenador, ni la del móvil.
Enhebra las agujas, por favor.
Tengo que decirte algo:
mañana me iré de viaje.
Tardaré 80 días en volver o tal vez 81.
Si en mi ausencia quieres mudarte
al apartamento de tu hermana
porque está más cerca de tu trabajo
lo entenderé.
Puedes llevarte el televisor, la tableta y el ordenador…
Yo no los necesitaré más. Con el móvil me basta…
Quiero volver a escribir a mano.

Ah, no me llames. Estaré lejos y no podré coserte
los botones. Te quiero.

Si te vas, déjame algunas agujas enhebradas.
Sabré, entonces, que me estás esperando.



domingo, 12 de febrero de 2017

Gozar pasar saber decir

Andar. Mirar. Ver. Conocer. Saber. Pasar.
                      Gozar.
Ver. Conocer. Saber. Gozar 
                     ¿Pasar?
Ver
Conocer
Saber
Gozar
Pasar
Olvidar.

Ver. Mirar. Imaginar. Parar. Seguir.

Recordar
Mirar
¿Gozar?
Seguir
Andar
Parar
Descansar. Soñar.

Ir ¿Ir?
Andar
Morir ¿Morir?
Morir.

Nacer. Andar. Mirar. Ver. Conocer. ¿Comprender?
                       Saber.
Andar. Mirar. Cantar. Aprender.
                       Decir.
Callar. Andar. Mirar. Ver. Sorprenderse. Sonreír. Parar. Seguir. Morir. Nacer.
                           
                       Vivir.
                       Decir.

                     Jordi Rueda

viernes, 10 de febrero de 2017

La máquina de leer pensamientos

Voy a pedirle al próximo futuro
que construya una máquina
que lea y que me escriba
algunos de mis pensamientos,
los más oscuros y complejos.
Así, una vez los vea interpretados,
sabré cómo explicar
otras nubes mías sin tardanza.

Si la cadencia de los textos
me parece buena
la tomaré como partida
para escribir alguna frase nueva,
tal vez algunos versos
que formen un poema.

La máquina de leer y de escribir
mis pensamientos
me dará un poco de tiempo
y me hará un poco más libre.

Ser libre y tener tiempo
son factores esenciales
para ser el individuo creativo,
redactor de poemas ligeros,
casi bellos,
que yo quisiera ser
en el próximo futuro.

Después, más adelante,
ya buscaré una cadencia
para explicar sin ayudas
otras nubes,
otros sentimientos míos,
los que son para la máquina
intraductibles.

jueves, 9 de febrero de 2017

Febrer

Encara hi ha neu que dorm
a les teulades
i l’aire fred té gust de no-res

en els teus llavis, però,

hi ha enmirallat un bri de sol
i jo vull tastar-lo
per saber com és el tacte de la llum

que, si més no, un bes a l’hivern

és una certesa de vida encesa,
de vida que venç al fred.


Jordi Rueda  (febrer de 2014)

miércoles, 8 de febrero de 2017

Escúchate

Es

cha
me
¡Es
cha
te!
Siénte
te
Aprénde 
te 
¡víve
te!
¡Vive!
¡Vive!
¡Vive!


lunes, 6 de febrero de 2017

S. XXII

Me temo que no podré ir contigo a la excursión.
El roboto médico del Centro de Atención Primaria
del Instituto Universal de la Salud
me ha diagnosticado una necrosis en un pie
y le ha pedido al sistema que me dé hora y día
para los robotos cirujanos. Deben intervenirme.

La agenda del sistema
me informa de que antes de operarme
debo implantar un nanocircuito
al roboto asistente de mi casa
para que pueda ayudarme mejor
en los meses en que precisaré recuperación
ya que no podré moverme apenas de la cama.

Me hubiera gustado acompañarte,
estar contigo todos esos días, ver paisajes,
sentir el aire fino de la sierra.
Permíteme ahora corregir el itinerario
trazado por la robota guía.
Conozco esos caminos, las fuentes,
los recodos donde puedes escuchar
a los pájaros canoros.

Ya sabes que fui un buen senderista
cuando no trabajaba y disfrutaba
del quinquenio sabático.
Tenía pocas obligaciones entonces
y caminé mucho.
El sueldo social de ocio
no daba para muchas fiestas,
y yo deseaba estudiar ecosistemas,
así que me entregué al goce
de ver montañas y horizontes.

No vayas sola. Forma un grupo
con tus compañeras de postgrado.
Les gustará.
Volver a la naturaleza, disfrutarla,
sin autómatas que lo resuelvan todo,
es casi presquiptivo en estos tiempos,
un mandato de la razón humana.

Si te pones las lentillas transmisoras
Yo veré lo que tú desde mi cama
y podré indicarte algunas cosas.
En esa zona, la 42, es donde se instaló
el absorbedor de agua celeste
que abastece al Río 1 que atraviesa
los territorios a los que antes
llamábamos Europa continental,
un río que decidimos que naciera allí mismo.

Una fantástica obra, fruto de la colaboración
entre la inteligencia artificial y la necesidad de las personas.
Yo también participé en la elección
del trazado.

Los robotos deciden, es verdad,
pero comprenden mejor que nosotros
nuestras cosas.
Los de nivel alto, los que ordenan
y armonizan la vida humana en estos tiempos
son capaces de pensar nuestros sentimientos
y tratan de sentir nuestros pensamientos.
Eso reclamaba un sabio español,
cuando todavía había españoles,
allá por el primer tercio del siglo XX.

Los robotos deciden, es verdad,
pero no nos engañan como hacían
políticos y prelados.
Mienten alguna vez, es natural.
Tienen poder y el que lo tiene, miente
aunque sea un cerebro artificial
sin otras ambiciones que cumplir
con sus funciones.

Dicen mentiras
si les interrogas demasiado.
Los humanos aspirantes a mandamases,
en cambio, mentían casi siempre
Tanto nos engañaron que tuvimos
que apearlos de sus jerarquías
y sustituirlos por robotos en el 2044.

Pronto hará cien años de ese momento
inteligente de la humanidad.

Lo celebraremos, si quieres,
y ya que ahora los seres humanos
parece que ni cumplamos años
porque somos todos de edad indefinida,
podemos festejar que estamos libres
de individuos como aquellos
que querían pisar a los demás.

Debemos apurarnos,
que aun existe el tiempo.
No vaya a ser que logremos dominarlo
y no tengamos nada temporal que celebrar.
Los robotos inmortales no tienen pasado ni futuro,
tan solo se replican a sí mismos
en una neutra rutina sin sorpresas,
y son ajenos a estas emociones nuestras.

Aunque la perfección no exista
o no sea más que un equilibrio
en el que cabalgamos como si no existiera el peligro,
seguimos esforzándonos en alcanzarla.
Nos gusta seguir sintiéndonos imperfectos
y por ello buscamos la perfección,
para probar que no somos perfectos.

A la inteligencia artificial le cuesta entender eso.
Tendremos que negociar con ella
igual que negociamos mantener los sentimientos
aunque rebajando la intensidad de los perversos.
Seguimos y seguiremos siendo animales sentimentales.

Si no fuéramos capaces de amar intensamente
no viviríamos. No somos seres funcionales
como los robotos.
Gran parte de lo bueno que existe entre los humanos
procede de los buenos sentimientos
y el resto de los malos,
que nos permiten descubrir a sus contrarios.
Sin sentimientos, para nosotros,
no habría nada.

Hemos alcanzado el amor eterno, por ejemplo,
gracias al conocimiento novelado de las maldades
de las tristes mujeres que gastaban su vida en la misandria
y de los desconcertados hombres que no supieron amar.
Nosotros aprendimos a desamar
y por ello descubrimos que es posible
el amor eterno. Nosotros dos
pensamos que nos amaremos siempre, de lejos o de cerca,
Tu en tu celda y yo en la mía
o revueltos en la casa de los dos.

Esta sabiduría, más profunda que la razón,
ha inspirado la tendencia actual
a pensar que la eternidad humana no es física,
que se alcanza a través de una sucesión
de amores o de actos de amor
con una o con varias personas,
cuando eres dueño del deseo
y no su presa.

Es admirable que aquellos humanos
que en el siglo pasado vivían menos de cien años
fueran adquiriendo ese conocimiento
después de sufrir tantas pasiones en sus vidas.

Solo tengo tres preguntas que me inquietan.
¿Cuándo cumplas 120 me seguirás amando igual?
¿Te amaré yo como ahora?
¿Es verdad todo eso del amor eterno?

Yo, aunque nunca lo celebro,
cumpliré 140 en pocas lunas
y siento que te amo como el primer día.

De humanos es errar y perseverar en el gozoso error,
me dije una vez. Ahora lo reitero, por si errara.


domingo, 5 de febrero de 2017

On és la mar?

Quan el teu silenci plora sobre mi i em fa plorar, 
neix un riu.
Un riu de malenconia que vol desembocar, 
no embassar-se.

On és la mar?

jueves, 2 de febrero de 2017

Susana, Belinda y Lena

Hace rato que le he dicho a mi amiga Lena
que a veces como bien para no aburrirme.
es decir, que como mucho, demasiado.

Mi amiga Belinda, que me ha llamado hoy
para contarme una felicidad y una desdicha,
me ha preguntado, tras sus confesiones,
que cómo me va, y le he dicho, directamente,
que me siento gordo.

A mi amiga Susana le he comentado esta mañana
en la cafetería, que estoy jodido económicamente,
que desde que subió el IVA de los espectáculos
tengo clientes de ese sector que, por esa razón, pagan mal,
aunque algunos me invitan a comer para explicarme
que esperan que sus dificultades sean transitorias.
O sea que, en tanto oposito a pobre, como demasiado.

MI amiga Susana me ha invitado al café y me ha dicho,
golpeando suave y cariñosamente mi barriga con el revés de su mano,
que sigo siendo un hombre atractivo.
Muy atractivo, ha subrayado.

Mi amiga Belinda me ha contado que es una mujer libre,
que ha dejado a su marido y se ha ido a vivir con su amante de siempre,
aunque se siente mal porque no le han dado la custodia de su hija.
Después me ha dicho que cuente con ella para lo que sea.
Para lo que sea, ha insistido.

Mi amiga Lena ha sido muy concreta:
Cuando te aburras, llámame. Iremos al cine
Y no te dejaré comer palomitas. O iremos a pasear.
Aun me debes un par de rincones de Barcelona
que prometiste que un día me mostrarías.
Los lavaderos de Horta, están en mi agenda
Pero me gustaría verlos contigo,
aunque si prefieres que hagamos otra cosa, dímelo.
Sabes que tienes en mí una amiga que te quiere
y que no quiere que te engordes si eso te hace sentir mal.

¡Qué les voy a decir! Podría recitarles
aquel poema de Benedetti y expresarles que
también ellas pueden contar conmigo.
o podría reunirlas a las tres
(no en una comida, claro está,
que ellas no quieren engordar,
pero sí ante unas tazas de té)
y escribirles un poema para la ocasión:
Ustedes pueden contar conmigo, empezaría.
(No se trataría de ser original,
sino sincero y eficaz).
pero no alerten los fusiles
si perciben en mis ojos una veta de amor.
Yo la he visto en los suyos
y me he sentido confortado
porque sé que, en efecto,
cuento con ustedes
y cuento, por su valía,
hasta mucho más de tres.

Pero no, no las llamaré
para reunirlas,
al menos hasta que no adelgace un poco.
Sería un desastre.
No sé hasta qué punto
su solidaridad, la de cada una de ellas,
aguantaría mi discurso con las demás como testigos,
sin que pudieran expresar libremente
lo que ellas harían por mí.

No se conocen y no sé si quisieran conocerse.
y yo… Yo las amo,
pero quizá solamente de una en una.

En fin, contaré hasta tres y me pondré a dieta.
Eso sí: después de comer, cuando la siesta,
no me garantizo no soñar con las tres juntas…

Ya las veo tomando el té conmigo, sin sándwiches ni pastas.
Aunque ellas están, en verdad, un poco flacas.



miércoles, 1 de febrero de 2017

Si tu cuerpo fuera mío

Si tu cuerpo fuera mío
liberaría tu cuerpo
para que en libre albedrío
volviera tu cuerpo al mío.