miércoles, 29 de abril de 2020

Entre Sancho y don Quijote

“Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera de espacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros”.
De los consejos que da don Quijote a Sancho para gobernar la ínsula Barataria.
Las figuras de Sancho y don Quijote, en la foto, fueron obra del pintor, escultor y ceramista Pedro Delso (1922-1994) y se hallan en un molino que construyó junto a su residencia en l’Alfas del Pi (Marina Baixa, Alacant), en homenaje a los personajes cervantinos que inspiraron muchas de sus obras. El de en medio soy yo.


'Don Quijote de la Mancha', de Miquel de Cervantes, puede leerse completo en: https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/default.htm

martes, 7 de abril de 2020

Besar con los ojos tiene magia

En este tiempo se impone mostrar nuestro cariño a las personas
con un poco de distancia. La salud y sus trampas nos obligan.
No me importa. Siempre me ha gustado saludar con algún gesto,
con alguna leve reverencia, incluso,
También me ha gustado besar y ser besado con los ojos.
Puedo asegurar, por experiencia,
que besar con los ojos deja huella.

Unos ojos que miras te sonríen
y tus ojos enseguida les devuelven la sonrisa.
Después, a menudo, asoma la ternura
y la ternura te pide suavemente un beso...
como ese que despiden los brillos de tus ojos,
ese beso que acaricia,
pues los ojos que desean a otros ojos,
acarician a la vez que besan.

Deja que te besen con los ojos muchas veces,
aunque hay un gran peligro de contagio:
si son ojos que aman, te llenarán de amor
y tendrás necesidad de amarlos.
Sentirás una emoción muy honda
y al sentirla, respirarás muy hondamente amor.

Jordi Rueda (8 de abril de 2020, a las 0.20)


miércoles, 1 de abril de 2020

Llegará otro abril

Llegará otro abril.
La noche se hará breve
y el sol derramará
sus incontables lágrimas de luz
sobre las cosas
para que demos nombre a la mañana
y podamos ver claro el horizonte
más pronto cada día.
Se fundirá la escarcha
y las flores despuntarán
encaramándose en el aire,
luciendo su armonía.
Es amable la mañana
y parece que el cielo es nuestro.
Hay flores llenas de luz
que se han adueñado de tus ojos.
¿Ves aquellas dos, las más crecidas?
Una eres tú.
¿Te reconoces?
Y la otra…
la otra no soy yo.

Jordi Rueda (2015)


martes, 31 de marzo de 2020

Tiempo de ventanas


Fenestram (latín)

Ventana (español)
Finestra (catalán, italiano, corso)
Fiestra (gallego)
Janela (portugués)
Leiho (euskera)
Fenêtre (francés)
Fenestro (esperanto)
Ovetâ (guaraní)
Uentana (Náualth)
Fereastră (rumano)
Παράθυρο (griego)
Bintana (tagalo)
Varavarankely (malgache)
Window (inglés) 
Las ventanas siempre prometen vida.

Foto: © Jordi Rueda

viernes, 20 de marzo de 2020

Placeres

Es primavera en el hemisferio norte. 
El jazmín florece y esparce sus aromas.
Es como un doble homenaje a nuestros sentidos.

Vivir es sentir que estamos vivos.

 Texto y foto: © Jordi Rueda Mateu

miércoles, 18 de marzo de 2020

Lección de elegancia femenina

Vamos a cenar, hoy invito yo, dijiste. Adiviné enseguida que esa cena sería la última. Lucías, una vez más, tu manera elegante de resolver las situaciones. 
Con habilidad, elegiste un restaurante que nos gustaba a los dos. Cercano y discreto, acogedor, original, cómodo. Cocina y vinos suizos. Queso fundido. Jugamos con la fondue, reímos. Derrochamos buenas maneras, aunque también nos dimos un beso de queso: mordisqueando el mismo pedazo de pan envuelto en queso fundido, uno por cada lado, nuestros labios se encontraron. Repetimos el beso, sin pan. Después, café y eau-de-vie. 
Al salir preferiste caminar un poco, charlando. Pasamos de largo ante mi casa. No hicimos ademán de entrar. Llegamos a la tuya, y comentaste: Mamá está conmigo estos días
Un abrazo cálido, un beso casi largo. AdiósHasta siempre.
Esa noche me legaste el recuerdo imborrable de tu estilo exquisito. Incluso para convertir a un amante en un amigo. Un amigo al que no volverías a ver para evitar que se convirtiera, otra vez, en amante.
Comprendí, asimismo, que una mujer apasionada debe tomar decisiones dolorosamente prudentes. A mí también me dolió, quizá tanto como a ti, pero me llevé, bien aprendida, una valiosa lección de elegancia femenina.