Voy a cantarte un cuentico
que le escuché a un marinero
en una noche de trova
y sal de luna en el mar
El marinero en el puerto
sintió que otro corazón
iba a compás con el suyo
y ese compás lo hechizó
La noche se volvió oscura
y bajo el cielo callado
solo aquel latir oyó
quiso abrazarse a su clave
pero el corazón no pudo
cuando la celosa luna
todo el mundo iluminó
Comprendió así el marinero
que estaba amarrado a un sueño
del que debía zarpar
Izó la vela en la barca
y mirando hacia lo alto
a la celosa cantó:
tu luz de sal es mi amor.
J.R.M.
No hay comentarios:
Publicar un comentario