jueves, 14 de junio de 2018

Paraules enceses per cuques de llum

A on van els transeünts? Què esperen trobar?
Per què són tants els que corren?
En les seves cares n'hi ha incertesa i esperança
a parts iguals.
Tots, potser, busquen el mateix sense saber-ho:
paraules enceses, paraules enceses de llum,
de llum com la mínima llum de les cuques de llum .
Molts, els que tenen mandra de caminar,
s'apinyen a les parades d'autobús.
Prenen línies diferents, però totes van al mateix lloc:
l'aiguamoll a on en la nit s'exhibeixen insectes luminescents
cridant a l'amor.
Els que no s'adormin,
veuran aviat a les alades cuques de llum
pujant cap al cel,
centellejant en el seu assalt a l'horitzó fosc.
Uns altres, amb els ulls tancats,
escoltaran, escoltaran,
escoltaran per si sonen paraules alades,
que potser sentiran  com si fossin paraules enceses, 
paraules de foc.
D'altres, ben adormits, patiran un mal son.
Aquests hauran d'esperar una altra nit
per veure les alades cuques de llum
que encenen paraules de foc,
paraules que es tornen paraules de vida i amor.


sábado, 12 de mayo de 2018

Tahití

Tahití. Café.
Gauguin. Colores.
No sé más de Tahití.
¿Qué sabes tú?
Poco, que está en el Pacífico,
que el clima es bueno,
que tiene visos de ser un paraíso,
que su nombre invita a soñar.
¿Vamos?
Vamos, sí quieres, pero separados.
Allí, con los ojos abiertos a la belleza,
 libres de recuerdos,
felices ante lo nuevo,
tal vez nos junte el azar
y descubramos
que el paraíso somos tú y yo 
 inesperadamente juntos,
como el día en que nos conocimos
en el Musée d’Orsay
y la venturosa realidad
empezó a parecernos tan hermosa
como nuestras fantasías.
 ¿Y si el azar no nos junta…?
Viviremos otras fascinantes aventuras.
El azar es sabio.

J. R.
 


P.S.- Todas las imágenes que aparecen en este blog son originales salvo esta reproducción de la pintura de Paul Gauguin, ‘Arearea’ (1892), que se encuentra en el Musée d’Orsay, en París.

lunes, 23 de abril de 2018

El tipo del espejo

En esta fosca habitación de hotel
hay un espejo colocado de tal modo
que parece verlo todo.
En cuanto me levanto de la cama
noto que hay alguien que se mueve en él 
y me mira cuando yo lo miro.
Siento pudor.
Me voy al baño y regreso 
con la cara lavada y perfectamente peinado:
ya soy capaz de mirar de frente al del espejo.
El muy impertinente se me parece,
pero es menos interesante que yo,
si bien en apostura me aventaja.
Aunque parece, a ratos, 
uno de esos personajes medio fatuos
que van andando por ahí como
si estuvieran mirándose al espejo.

Bajo la vista y observo un viejo secreter de madera,
de esos que tienen una Biblia en el cajón
y una carpeta de pseudopiel encima,
con cuartillas en blanco con membrete,
el del hotel, en su interior.
Siempre tengo tentaciones de escribir
en una de esas cuartillas
que los hoteles dejan gentilmente 
a disposición del huésped.
A veces, incluso, me siento ante ellas,
pero entonces no se me ocurre nada.
El tipo del espejo observa mi cara de desencanto.

Descorreré las cortinas.
La luz exterior desafía y vence a la interior.
Tomo una botella de agua del frigorífico,
es de un famoso manantial escocés.
Ligera, fresca, transparente.
Un agua excelente, a buen seguro,
para echar un chorrito a un whisky añejo.
Bebo. La sed se desvanece. Siento placer.
El tipo del espejo me sonríe.

Me visto. La chaqueta me cae bien.
La calle me espera.
En el espejo veo una mirada de ilusión.
El curioso que me observa en ese vidrio
sabe que tengo todo el día por delante
en una ciudad que bulle vitalmente.

Por la noche, cuando vuelva,
me sentaré ante el secreter
y escribiré una carta,
tal vez a mí mismo,
relatando algún momento de la jornada,
quizá una pequeña experiencia inesperada. Quizá.

Hasta luego, espejo. Nos vemos por la noche.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Lágrimas de nieve

Flores blancas,
árboles leñosos.
A sus pies, la nieve.

Frías lágrimas de nieve
caen de las ramas de los árboles
sobre tus mejillas trémulas.
Quieren resbalar por ellas
porque quieren parecerse al llanto.



sábado, 3 de marzo de 2018

NIeve de luna

Amaina la lluvia,
se marchan las nubes,
hay luna creciente.

Las gotas de lluvia
en tu rostro
parecen espejos
de pequeñas lunas
que van a tu escote,
que buscan tu pecho.

En tu pelo negro
hay nieve de luna
y en tus ojos verdes
chispean los vientos,
mientras en tu boca
ya prenden los besos.

La lluvia, la noche,
la luna, reflejos,
tus ojos, los vientos,
tu boca…
y, al final, los besos.

jueves, 1 de marzo de 2018

Sombra de fealdad

Esos edificios tan altos,
de fea figura,
dan demasiada sombra
y oscurecen el barrio.
Pero ahora se han rendido:
está nevando.

Por unos días,
preferiría que no saliera el sol
para no ver esas sombras,
sombras de fealdad.

viernes, 23 de febrero de 2018

Febrer


La neu jeu a la teulada
i l’aire fred no té gust de res

en els teus llavis, però,
hi ha emmirallat un bri de sol

i jo vull tastar-lo
per saber com és el tacte de la llum

que, si més no, un bes a l’hivern
és una certesa de vida encesa,
de vida que venç al fred.

Jordi Rueda  (febrer de 2014)