sábado, 10 de septiembre de 2016

Hasta mañana

No sé cómo dejar de desearte.
No sé cómo calmarme sin soñarte.
Te evoco en tantas cosas:
en palabras, en olores, en el vino,
en un silencio…

Quiero guardar hasta mañana la memoria de tu cuerpo
precisa, inmarcesible,
ver tu frente, tu nariz, y tus mejillas,
sentir el aire de tu pelo,
el roce de tus labios,
tus anhelos

Notar las yemas de tus dedos en mi espalda,
tu pecho contra el mío,
mis manos aferrándose a tus nalgas.
Tu corazón que late y late y siente
cómo el mío se acelera de repente

La tarde se oscurece. Debes irte.
Sufriremos el vacío hasta mañana,
un absurdo vacío, doloroso.

La noche será larga, tan inútil…
poblada de malignas formas
que lanzarán envenenados dardos
contra nuestras pobres mentes desoladas…

Mañana, pese a todo, otra vez juntos
curaremos las heridas de la ausencia.

Pero así es la pasión de los amantes 
que viven separados, insufrible.



viernes, 9 de septiembre de 2016

Amanece ya

Abre los ojos, amor mío,
amanece ya
y entre las flores y las ramas
más allá de la ventana
se oye aun el gorjeo
del último ruiseñor,
un rezagado
que canta casi a nuestro lado,
y pronto le relevará
otro pájaro cantor mañanero
y llegará la luz
tamizada entre los verdes
y estallará la vida
en luces y en verdes
y en gorjeos
y cuando el sol
alcance a nuestros cuerpos
sentiremos
todo el calor de la vida
como esta noche 
hemos sentido todo el calor
de nuestro único y generoso amor.

Abre lo ojos, amor mío, 
abracemos esa vida
que viene a brindarnos el día
cada día, día a día,
un día más.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Qué lejos y qué cerca

Tan lejos y tan cerca
en un momento

Qué lejos y qué cerca te sentía
velando esta noche tu sueño
Qué lejos y qué cerca te sabía
cuando un sueño de mi te arrebataba

Tu piel tan tersa
Tu dormir inquieto
Tu rostro agitado
por un raro viento
de un mundo apartado

Qué lejos y qué cerca
en un momento
teniéndote al lado

Toda la noche velando tu sueño
sintiendo el latir de tu pecho
también la persiana
que golpea el viento
un viento cercano
mientras se te lleva
otro viento lejano

Qué lejos y qué cerca
en un momento
teniéndote al lado.

¿Qué sueñas, amor?
¿No es feliz el sueño
 que ahora es tu dueño?.

¡No temas, amor!
Yo estaré a tu lado
si vuelves del sueño.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Gaviota

Tu amor es una gaviota
que con las alas abiertas
planea sobre mi vida
sin detenerse a mi puerta

La gaviota vuelva libre
porque teme que en el nido
este amor que le prometo
se quede solo en olvido.

Yo le pido a esa gaviota
que vuele siempre en el cielo
porque así miro a lo alto
y puedo admirar su vuelo.

Gaviota de alas abiertas,
eres bella cuando vuelas,
pero a veces desmereces
cuando en el suelo te quedas.

Gaviota: cierra tus alas
vente al mar de las mil olas
nadaremos tú y yo juntos
antes de que alces el vuelo
y al cielo te vuelvas sola.

Tot està igual

Acabo d'arribar
i tot està igual.
No falta res,
tampoc falto jo.

Em vaig anar quan m'estimaves,

torno com un estrany.
Estava ximplement il·lusionat
en què m'esperaries.

Quan vaig marxar et volia
i estava segur
de què no ho oblidaries.

Ara no em rebutges.

El temps, però, ha matat el desig
de tornar-nos a veure.


lunes, 29 de agosto de 2016

No sé si recuerdas aquella nube rosa

Aquella tarde en la terraza del Savoy
miramos a lo alto
tu desde tu mesa y yo desde la mía.
Ambos nos fijamos en una nube rosa.

Todas las casas de enfrente
parecían haberse empequeñecido
Eran grandes las nubes que pasaban.
Las  había densas y muy blancas
Las había con aberturas azules
del color mismo del cielo en que se sostenían
Las había que llegaban manchadas con reflejos rojos
y al moverse se adornaban con los tonos
de una extensa paleta de mostazas…

Llegaban, se quedaban, se marchaban,
cambiaban de forma y expresaban
que los aires son inquietos, caprichosos, que lo mueven todo.

Pedí otro expreso. La tarde era dorada.
Tú también pediste alguna cosa al camarero.
Tal vez otro café, y la cuenta.
Yo no te miraba… 
Ibas a cerrar el libro. Tú tampoco me mirabas.

No sé si lo recuerdas… algo nos fascinaba.
Era una hermosa nube rosa.

Mirabas a lo alto, a donde yo miraba…
entonces una ráfaga de aire se llevó tu cuenta.
Y la llevó desde tu mesa hasta mi mesa
Oh, sonreíste.
Vaya, dije, simulando estar muy serio y contrariado.
Parece que tendré que invitarla a la merienda.
Reímos.
Tus ojos se miraron en los míos
y yo en los tuyos vi a la hermosa nube rosa,
tus ojos eran cielo para ella.

Las tardes de septiembre son preciosas
Es verdad, incluso son bellas con tormentas
Hoy no lloverá
Creo que no
Es una linda tarde para pasear
Podríamos tomar esa vereda, la que lleva al puente
¿Es de piedra?
Sí, muy antiguo.
¿Vamos?

Y fuimos. No sé si recuerdas aquella nube rosa.

sábado, 27 de agosto de 2016

El fuego triste



Hay chispas en las notas tristes de la trompeta.
El contrabajo y la batería arropan sus fulgores
que se vuelven fuego en una larga frase del saxo.
Prende la música,
la tristeza y las emociones trepan por las paredes de todos los pozos del cerebro
para sumarse a la imprevisible armonía.
Es jazz, es el Blue Note. 
Es fuego, fuego triste y luminoso, 
esta noche.
Me guardaré la carpetita de fósforos por si algún día se apaga la luz de los recuerdos,
por si los busco a tientas y necesito la pequeña ayuda de un fósforo encendido.

Ah, no se cómo, pero están sonando en mi cabeza el enorme barítono de Mulligan y el piano de Brubeck, en Barcelona, en uno de aquellos festivales del Hot Club.
Y los timbales de Tito Puente, este sí en el Blue Note de Nueva York. Y Hancock, en Cannes. Y veo a Monk, sonriente, sentado al piano sin tocar, ido, en el Palau de la Música. Y a Gillespie, quietos los mofletes, en el centro del escenario, que le mira, le mira...  y, al final, sonríe.
Ahora llegan los pianos de Burrull, de Tete, de Miralles, el saxo de Roda, las congas de Pedrito...

Dejaré los fósforos a mano, en el primer cajón. Me gustará encontralos de vez en cuando
Voy a tomarme un Talisker con un chorrito de agua fría.
Después iré al Jamboree. Hoy toca Fumero.
Cerraré el cajón, no vaya a llenarse polvo.
Cerrado está, pero sin llave.